🇳🇵Etapa 2×08🔙 – ✊🏼P'aquí P'allá🤘🏼

🔙Etapa anterior: 🏔Etapa 2×07🇳🇵 – ✊🏼Buenos Tiempos para el Rock’N’Roll🤘🏼

Despertamos en Halesi, Mahadevsthan, un pequeño pueblo en el centro-este de Nepal, con más frío que vergüenza, otra vez. Al menos la noche anterior nos pudimos duchar con agua caliente, pero desde que salimos de la ducha empezó el sufrimiento, ¡Qué puto frío! Metidos en la cama hasta bien avanzado el día, intentando solventar los problemas, ¡Vuelven los problemas!

El agua dentro de la habitación, está igual que en una nevera.

Cuando por fin encontramos hotel, tras varios intentos fallidos, tras darnos una muy necesaria ducha (con agua caliente), recuperamos internet y con él, nos pusimos al día del resto del mundo y, entre otras cosas, nos enteramos de que la solución que habíamos encontrado al problema de entrar en Myanmar el día 6, se había ido al garete, por si no os lo creéis aquí os dejo un email del ministro de turismo de Myanmar, en el que lo deja todo claro.

Tras estar toda la noche intentando acelerar el trámite, tirando de contactos, intentando jugarretas, amenazando con la embajada o incluso tirándome el farol de que era una persona muy importante e influyente entre los viajeros, desistí dejando la opción de cruzar Myanmar en moto. Al menos en este viaje.

Es curioso que para desayunar me den una sopa y pollo con verduras, picantes.

Tras haber pasado una mala noche, muelto de frío, a la mañana siguiente me levanto y me enfundo mi desgastado mono de cuero, con todas las capas que puedo por debajo, dispuesto a partir hacia el este de Nepal, para cruzar el Noreste de India, con intención de acabar en Myarnmar.

En casi todos los templos hay que quitarse los zapatos para entrar, aunque yo hay veces (como ésta) que no veo el cartel y me meto con calzado.

Pero luego decido detenerme, pues el visado de India se me termina el día 19 de Febrero, pero mis vacaciones el domingo 16, que supuestamente es el día más temprano que voy a conseguir cruzar Myanmar, ¿Y luego qué? En Myanmar no puedo dejar la moto, entonces, ¿Qué hago? ¿Vuelvo a dejar la moto en India durante los meses que sean? ¿He viajado hasta aquí, gastando tantos recursos para acabar en el mismo país donde dejé la moto hace ya 4 o 5 meses?

Es un pueblo muy curioso.

En vista de las tantas dudas, decido quedarme en Nepal, pues aunque el visado sea de sólo 15 días, es el más fácil de ampliar. Si se me termina el visado de India y me quedo en la frontera sin poder entrar a Myanmar, la cosa se complica, eso sin tener en cuenta que no dispongo de tantas vacaciones para quedarme esperando.

Los nepalíes no son, ni de lejos, tan guarros como los indios, pero es increíble que en un paraje tan espectacular y natural como éste, en plenos Himalayas, puedan tirar tanta basura al campo.

No sólo decido quedarme en Nepal, en vista de no tener ningún plan y de haber agotado todos mis intentos de solucionar los problemas, así como nuevas ideas, prefiero quedarme en éste pueblo, porque no sé si voy a acabar tirando hacia el este o el oeste y, aunque sé que no me voy a quedar en este pueblo, necesito al menos un día entero de estar al teléfono gestionando todo lo que pueda, buscando soluciones, hablando con gente a través de las redes sociales, mandando correos electrónicos… O lo que se me ocurra.

Como tengo una tarjeta SIM con internet puedo ir gestionando cosas desde fuera del hotel, lo cual es un alivio porque hace un día estupendo y menos frío en la calle que dentro de la habitación. Es un pueblo muy curioso, parece que apenas hay recursos pero son autosuficientes y se apañan con lo que tienen.

Hay perros callejeros por todos sitios, muchísimos y te encuentras muchas estampas como éstas, la verdad es que no se movía ninguno y no sé si estaban vivos o muertos, pero a nadie parece importarle.

Los del hotel me habían recomendado venir a visitar este templo, diciéndome que es muy famoso y bonito, subiendo colina arriba, a unos 10 minutos caminando.

El templo está en lo alto del pueblo y la verdad es que impacta, es muy famoso y atrae mucho turismo, ahora entiendo por qué hay tantos hoteles en la zona y encima estaban llenos.

El templo tiene una cueva bastante profunda que me recuerda a la batcueva, sobretodo porque al empezar a bajar vi algunos murciélagos salir.

Entre los murciélagos y que es un país asiático, estoy dando muchas posibilidades al coronavirus, aunque soy de los que piensa que es una gripe más y no le permito que me impida hacer nada, al menos de momento.

Tras una mañana de paseo por el pueblo vuelvo al hotel y les pregunto a los chicos si saben donde puedo conseguir algo para engrasar la cadena, me traen a éste “taller” donde lógicamente no tienen ningún tipo de spray o grasa específica, pero me venden un botecito que encuentran por ahí tirado y lo rellenan con aceite de motor.

También les pregunto por un sitio para limpiar la moto pero me dicen que en el pueblo no hay así que una vez terminados los quéhaceres que se pueden hacer volvemos al hotel y nos preparan una comida cena cojonuda; noodles con verduras y pollo. Volvemos a la habitación para seguir buscando una solución durante horas.

Tras tener tantos problemas se me ocurre que la solución puede ser enviar la moto desde el éste de India, hasta algún país más allá de Myanmar, para lo que me pongo en contacto con Kunal, el del taller de India, que me da el contacto de su amigo Paul, de Darjeeling, una ciudad con aeropuerto al este de India. Les planteo la opción de enviar la moto en avión desde India pero me la desaconsejan; dicen que es muy caótico y que saben de gente que ha llegado a perder la moto, aparte de que es muy caro. Yo les planteo la opción de Nepal, pensando que sería peor (al ser un país más pequeño y con muchos menos recursos), pero ellos me dicen que mejor que India.

Pregunto a la única persona que conozco en Nepal; Hoccha el motero que me ayudó al llegar a Katmandú. Le pongo al día de mi problema y le pido que hable con empresas de transporte o llame al aeropuerto y él, como era de esperar, se pone al trabajo de inmediato. También sigo hablando con Paul y le digo que si conoce a alguien en Nepal, él me dice que sí y me pasa el contacto de su amigo Samartha, un motero de Katmandú, al que también escribo poniéndole al día de mi problema y desde el primer momento se presta a ayudarme.

Amanece un nuevo día y aunque no hay nada claro al 100% nos enfundamos el traje de romano con el destino fijado en Katmandú. Varias empresas nos han dicho que no, cosa que no entiendo, porque en teoría no había problemas, aparte de que no dan explicaciones, simplemente dicen que ahora no están enviando motos. Una vez más no entiendo a los asiáticos. También hablo con Bern, el hombre de la empresa de transportes de Malasia que me está gestionando el envío de mi moto desde Kuala Lumpur hasta Japón. Le pongo al día de todos mis problemas y le pregunto si él desde Malasia puede hacer esa operación, ya que se dedica a los transportes internacionales. Me dice que él no puede operar desde allí, pero que iba a preguntar quien puede.

Parece ser que desde Katmandú podré enviar la moto en avión, pero necesito al menos un día para llegar hasta allí así que decido partir en cuanto el sol está calentando, a la espera de respuestas, no tengo una respuesta fija pero parece que vamos solucionando algo.

Estoy deshaciendo el camino andado 3 o 4 días antes, pero esta parte la hice de noche y no era consciente de lo que me perdía, la verdad es que para estar tan mal, estamos muy bien.

Las vistas son impresionantes, aunque voy parando continuamente para ver si hay alguna novedad respecto a nuestro futuro próximo. Bueno, no siempre es para eso, pues en una curva he cogido arena y la moto se me ha ido de alante, ¡¡NOS HEMOS CAÍDO!! Sí, nos hemos ido al suelo, la moto se me ha ido y he intentado redirigir la moto, pero al ver que era inevitable y me iba contra una pared, me he soltado e intentado liberar de la moto lo que he podido.

Prácticamente he librado, la moto ha terminado encajada en una cuneta y la maleta derecha me ha pillado la bota contra el suelo. No me he hecho nada, salvo un susto terrible. Dentro de lo malo no he reaccionado mal, pues si se me hubiese ido para el lado contrario… ¡Hay un desnivel de varios cientos de metros! En el vídeo que tenéis abajo lo podéis ver, iba grabando a cámara rápida, pero más o menos se ve. Yo apenas me he hecho nada, es lo bueno de ir siempre con el mono de cuero, unas botas y guantes en condiciones, y toda la equipación, aunque parezcas el único tonto que necesita llevarla. Esto me ha pasado desde siempre, yo me pongo la equipación hasta para salir a dar una vuelta por la zona cualquier tarde, nunca sabes cuándo vas a tener un susto, o una desgracia, aunque ya sabéis lo que dice la canción… Con la mujer que se fue, con la mujer que vendrá, ¡Voy cerrando mis heridas!

Bern (el de Malasia) me ha contestado y me ha dado un contacto, un hombre llamado Ganesh, en Katmandú, se dedica al envío de motos fuera de Nepal.

Samartha (el motero de Katmandú), por otro lado, me dice que ha hablado con todas las empresas que ha encontrado de envíos y que todas le han dicho que no envían motos al extranjero actualmente, no sabemos por qué.

Entre parada voluntaria y parada voluntaria, aparece alguna parada involuntaria… Aunque no me extraña, ¡Demasiado ha durado el baúl! Teniendo en cuenta que ya está tocado hace tiempo y que lleva muchos días de conducción extrema, me sigue asombrando que nada de la moto se joda.

Una vez armada de nuevo la bestia, volvemos a consultar el teléfono, poniendo en contacto a Samartha (motero Katmandú) con Ganesh (contacto de la empresa de transportes de Nepal) a través del contacto que me había mandado Bern (hombre de la empresa de transportes de Malasia).

Les pongo en contacto para ver si entre todos conseguimos esquivar Myanmar y parece ser que éste hombre sí lo puede hacer, al fin una alegría, creo, tras una semana de negativas y problemas, ¡Cualquier cosa es una alegría!

Seguimos de vuelta a Katmandú, volviendo a recorrer las impresionantes carreteras de los Himalayas, pero ahora más rápido, pues según me han dicho, nos puede llevar hasta una semana conseguir tener la moto en otro país así que cuanto antes estemos en Katmandú, antes podremos empezar a preparar todo.

Una vez que está todo más o menos atado, podemos avanzar rápido, sin tener que estar mirando el móvil continuamente. He de reconocer que ya he vuelto a la normalidad, pues después de la caída iba con cierta inseguridad, yo me intentaba convencer de que era sólo psicológico, pero me costaba coger las curvas a derechas, yendo muy tenso.

Tras una parada para comer algo de fruta en algún pueblo, alguna parada de la policía para pedirme el pasaporte en un control y un largo día por los Himalayas, llegamos a Katmandú al anochecer.

Vivo más de noche que de día;
Sueño más despierto que dormido
Bebo más de lo que debería
Los domingos me suelo jurar que cambiaré de vida,
Que cambiaré de vida.Si alguna vez tú me ves perdido sin sonreír
No necesitare ayuda
Sólo la barra de un bar,
Toda la noche para mí
Y una ilusión por amiga
Vale más mi sueño que el dinero,
Puedo vivir de una alegría
De aquí pa allá colecciono recuerdos,
Tú cuéntame como es tu vida

🔜Etapa siguiente: 🇳🇵Tal Vez el Rock’N’Roll🇳🇵

Con mis canciones p’aquí,

con mis canciones p’allá…

¡Pasa deprisa la vida!

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