🇪🇦 Etapa 2×00 🇮🇳 – ✊🏼 Bienvenidos🤘🏼

Buenas noches, bienvenidos, hijos del Gas & Roll, os saludan los aliados de la noche. Bienvenidos al concierto, gracias por estar aquí. Vuestro impulso nos hará seres eléctricos

121 días,
11 horas
y 11 minutos antes

Iba a empezar directamente por la etapa 2×01 pero veo que hay muchos que aún no tenéis claro el viaje que pretendemos hacer así que aprovecho para aclarar dudas.

La noche antes de partir, escuchando mi entrevista en VIAJOENMOTO.COM hasta las 12, cuando empecé a preparar el equipaje…

La idea inicial de éste viaje es volar a Nueva Delhi, el jueves 24 a las 20,40 de la tarde. Yo ese me levantaré a las 5 de la mañana y, a las 14:00, cuando salga de currar me voy de Vitoria a Madris.

Cogeremos vuelo nocturno, durmiendo en el avión y llegando a Delhi sobre las 10:00 am, ahí cogeremos un taxi o lo que podamos para ir hasta Fatboy Customs. El taller de Kunal, donde dejé mi preciada montura.

Al ser fin de semana, que llegaremos reventados y que estamos en la Gran Delhi, nos quedaremos por ahí adaptándonos y conociendo la ciudad. En los viajes en moto, suelo evitar las grandes ciudades, al menos en Asia. Pero si la gente de todo el mundo viaja hasta aquí sólo para visitarlo y yo estoy aquí pues… Habrá que aprovechar.

Para ir a Madrid cogí un Blablacar, donde curiosamente fui a dar con un bloguero/viajero, también amante de Asia. Aitor, de pasaporteawonderland.com, iba a Madrid al Fitur y en el camino vimos que tenemos mucho en común, intercambiamos contactos, hicimos planes de a futuro y llegamos pronto a Madrid.

Durante el día recibí varios mails de que mi vuelo se retrasaba, por un lado mejor, si pillaba atasco o pasaba algo tendría más margen, que iba muy justo. Una vez en Barajas, empiezan los problemas.

Cuando fui a facturar me decían que cuál era mi vuelo de salida de India. Les dije que yo no tenía y les hablé de mi libro, la chica se reía y flipaba, pero decía que necesitaba algo para demostrar que iba a salir del país. Enseñé mi carnet de passages y me dijo que creía que con eso valía, pero que no la había pasado nunca y no sabía qué tenía que hacer, que tenía que consultarlo con sus superiores.

Durante la espera llegó mi amigo Serra, que apareció allí para tomar una birra y despedirse. Más tarde mis padres, luego Meri y Fresh, hasta que finalmente aparecieron Nuria y mi hermana. Familia, amigos y un viaje por delante, todo muy bien y más de cerveceo, hasta que voy a facturar y me empiezan a llevar de una oficina a otra con los papeles, que fueron aceptando hasta que llegamos con la madre superiora de AirIndia y me dice que no le vale, que tengo que tener algún billete que demuestre que voy a salir de India, ¡Ya ves tú que tontería! Como si me quisiese quedar y por tener un billete de autobús, tren o avión me fuese a detener.

Al final el vuelo salía a las 22,30 y las 21 era la hora tope para facturar mi equipaje. Esto me lo dijeron a las 20:15 o 20:30 así que todos como bobos con los móviles buscando un billete (a precio razonable, iba a ser tirar el dinero). Porque con turkish airlines sólo puedes coger la reserva gratuitamente, no el billete y eso tampoco valía. Al final mi amiga Nuria fue la única capaz de comprar un billete de autobús indio, o un billete indio de autobús, por unos 35€, que cruzaba a Nepal y que consiguió cancelar después y que la devolvieran la pasta.

Un vuelo muy largo, supuestamente tenía todos los lujos multimedia pero la toma de usb estaba rota, el enganche donde iban los cascos tenía que sujetarlo para que se escuchara… Supongo que, en cierto moto ya está en India.

Después de eso todo normal, despedidas, aeropuertos, colas, esperas… Todo bien hasta llegar a India, donde necesitaba WiFi pero otra vez me pedía registrarme con un SMS, pero ésta vez encontré una solución más rápido.

Antes de salir del aeropuerto vi una tienda de airtel y conseguí una SIM con internet, pero empezaría a funcionar a las 21.00.

Salgo a la puerta del aeropuerto, custodiada por militares y, sin llegar a salir del aeropuerto, en la misma puerta, India te da una bofetada. El cambio es brutal, una puerta de cristal y se abre otro mundo. Por el aeropuerto ya veias los vestidos, los turbantes, incluso algún azafato, pero nada que ver. El caos, el ansia, la súper población, los buscavidas, el tráfico… Todo es apabullante, excepto una cosa, las Royald. Entre los millones de zarrios que hay, se puede distinguir un sonido más contundente, como si fuesen Harley-Davidson, pero no, son las Royald Enfield, las Harleys de por aquí.

Después de quedarme embobado un rato observando el ambiente me dispongo a coger un uber, veo que no llega el WiFi. Intenté entrar 2 o 3 veces pero los militares no me dejaban sin billete de vuelo. Estuve un rato como un mongol intentando pegarme a las puertas para ver si pillaba algo pero era inútil, como yo.

La última vez en Nueva Delhi me tuve que subir a un taxi pirata por el mismo problema y me estafaron vilmente. Ésta quería evitarlo, pero estaba muy cansado así que me acerqué a los taxis y me pedían 2800 rupias por llevarme al taller.

Miré si tenía suficiente dinero y me subí con él. Al rato nos paramos, parecía un cambio de distrito y el taxista me decía que tenía que parar y pagar una tasa.

El taxista tenía una terrible, ni tenía GPS, ni sabía moverse por sí solo en la ciudad. Cosa que me parecería increíble en semejante urbe. Varias veces se perdió y menos mal que yo previamente había descargado los mapas sin conexión, pues le tuve que ir indicando yo más de 20 minutos.

Una hora y pico después.. ¡Oh máma! Esto me suena, estamos llegando, esto ya lo conozco… ¡Sí! ¡Ahí está! ¡Mi taller! Todo tiene otra pinta ahora, de día, hay muchísima gente por aquí.

Al aparcar el tío me dice que son 3.000 rupias. Le digo que me había dicho 2.800 y me dice que tengo que pagar la tasa. Encima cuando le pago me pide propina. No sé cómo de caro lo estoy pagando, pero sé que bastante, tampoco sé si aquí es normal dejar propina. Le doy 10 rupias y me hace el gesto de que es una mierda. Me pide señala un billete de 20 y, ya hasta las narices, le digo que no y que se pire. Encima de malo y estafador, desagradecido

Al fin estoy entrando en el taller, puedo ver a mi niña desde fuera, a través del cristal veo su matrícula, nada más entrar me saluda Kunal, pero a mí se me van los ojos a mi preciada montura, ¡¡Está preciosa!! Vuelvo a mirar a Kunal y nos damos un abrazo. Le digo que qué alegría, que está impoluta y que muchas gracias.

Estoy que no quepo en mí, no sólo está mi moto, si no que está impoluta y con un aspecto magnífico. Sinceramente yo tenía una esperanza 90-10 a que estuviera o estuviese, no como vosotros que algunos no pasabas del 5-95 a que no.

Tras un rato mirándola como si no hubiese visto nunca una moto, Kunal me dice que si he comido y yo le digo que no, pero que quiero invitarle a comer. Me dice que no hay problema, que va a pedir comida para que nos traigan y que si me gusta la comida India, aquí empezamos con el No-spicy.

Kunal (al fondo) y un amigo que había venido a comer

Durante la comida, aprovecho para hacerle preguntas típicas de India; precios, horarios, costumbres. Entre otras cosas flipa con el timo del taxi y me enseña en el móvil que un Uber para mi trayecto vale unas 250 libras, ¡Me han cobrado más de 10 veces más! ¡Y encima me pedía propina y se quejaba! Peor bueno, es lo que hay, soy turista, ¿No?

Arroz con cordero

También nos ponemos al día de la moto, me dice que lo que yo le decía del humo, así de que iba rara y vibraba mucho el motor, era por los inyectores. Yo ya me lo imaginaba, teniendo en cuenta la calidad de la gasolina filtrada que eché en Pakistán (aunque la del resto de gasolineras de Asia no eran mucho mejores). En base a eso, le dije que me revisara y limpiara los inyectores, así como el resto del sistema. Me dijo que uno de los inyectores estaba bloqueado y otro a punto, por eso un cilindro no funcionaba y todo iba mal.

También me ha cambiado las garrafas de gasolina, le dije que desde que quité las ruedas me costaba mucho llevarlas y que si me podía mejorar el sistema, él encontró unas garrafas en India pensadas para eso que eran mucho más prácticas. Me dijo que la gasolina que tenía en las garrafas (última vez llenadas en Pakistán) era una mierda importante, que esa él sólo la usaba para limpiar. También me había echado un bote de aditivos.

También le pedí que me cambiara todos los líquidos de la moto, pero me dijo que no encontraba filtro de aceite para mi moto así que lo traje yo desde España. Aunque me traje 2 filtros de aceite, cortesía de Pau’s Motor Navalmoral, a última hora él los había encontrado y ya lo había cambiado. Era muy raro porque creo que es el filtro que más motos lo montan del mercado.

Me cambió las luces led, a mitad de camino fueron perdiendo fuelle, una ni se veía y las luces de mi moto no alumbran mucho, no deja de ser una moto antigua y en esto se nota. Me había puesto unas que convertían la noche en día, ¡Ou yeah!

Le pedí que me revisara toda la tornillería y rodamientos de la moto, que estaban bien. Los herrajes, el soporte del baúl, con tanto bache en estos países se había rajado y también le pedí que me lo ensoldara. Que me tapizara el asiento que se me había ido derritiendo y descomponiendo, creo que del sudor de la última mega jornada de 40 y pico horas con el asiento rozando, totalmente sudado, en verano por Irán, Pakistán e India.

Quería haber cambiado el baúl, pero mi soporte es de Givi-Kappa y en India no se comercializa, por lo que seguiré tirando con mi vieja maleta, estrozaíta por todos laos. Durante la primera etapa mis puños calefactables se fueron quedando sólo en puños y le pedí que me los reparara o cambiara, pues ahora venían zonas muy frías (los himalayas), pero no pudo, me dijo que no había encontrado ningunos en India, sólo unos que eran carísimos (200€) y encima tendría que rehacer mi instalación eléctrica, me dijo que los podía cambiar más alante. Ya me lo podría haber avisado y me los había traído de España, aunque creo que lo que se ha ido es la resistencia de los puños, alomejor es la centralita de los mismos y eso es más coñazo.

Una ves todo aclarado y revisado, le pedí mi equipación. También dejé en India el mono de cuero, las botas y el casco, pero no los veía. Él me avisó que no dejara nada fuera de las maletas y, para cuando lo vi, era tarde. Aunque me hubiese dado igual pues no cabe en las maletas, pero lo podría haber atado.

Sube a por una caja grande de cartón y me la da. Está ahí toda la equipación menos el casco, le pregunto y me dice que se le ha olvidado en su casa, acto seguido manda a uno de los críos que tiene de ayudantes a su casa y llama a la mujer para explicarle.

Mientra viene el casco saco mi equipación y está hecha un autentico asco, le digo que le había dicho que si podían limpiar mi mono de cuero y me dice que no sabe. Las botas son nuevas, las compré para el viaje y parece que tienen 5 años. El traje está roído, tiene varios agujeros y alguna cremallera rota. Al principio dudo, ¿Puede ser que los últimos días se reventara todo y no me diera ni cuenta? Ni de coña, se me podría haber pasado algo pero tiene hasta el forro interior colgando por fuera y agujeros, no rotos. Se lo digo y me dice que habrán sido las ratas o ratones, que lo dejé fuera de la moto. Pongo cara de bobo, ¿Me lo podía haber dicho no? Haberme avisado o llevarlo a que lo repararan por ahí. En fin, gajes del oficio, demasiado que está todo, qué le vamos a hacer.

Me han desmontado la bolsa que llevo en el depósito, así que me pongo a montarlo todo en la moto y redistribuir mi equipaje. Kunal me dice que durante el finde él se marcha de viaje con la familia, es el día de la república de India y es festivo nacional. Me dice que ni se me ocurra ir a Nueva Delhi que va a estar mucho más imposible de lo normal, aparte de que me van a pedir los papeles de la moto cada 10 minutos. Le digo que no lo sabía, pero que mi idea era buscar alojamiento a las afueras para dejar la moto y moverme en taxi o metro, ya antes de saber esto. Me ayuda a buscar un Hostel que esté bien ubicado para lo que quiero.

Le digo que antes de irse tiene que acercarme a un cajero para poder pagarle y me lleva en su coche. Durante el camino me cuenta que tiene 36 motos, entre otras; una Ducati, una Harley, muchas Royald Enfield, varias Honda y Yamahas… Y yo le digo que como la mía, ninguna. Se ríe, me dice que es muy bonita y muy rápida, que la ha probado un par de veces y que va finisima, le impresiona para los años que tiene. Le digo que es demasiado rapida para India y me dice que él tiene una Kawasaki Z900, ojo con Kunal como funciona. Me cuenta que nunca ha salido de India en moto, pero que le encanta viajar y que muchos años, ¡¡Ha hecho a sus motos 100.000 kilómetros al año!! Que en los últimos no porque ha sido padre y que sólo 50.000 o así ¡JAJAJAJAJA! Qué locura, ¡Y encima kilómetros indios! Más duros y lentos que cualquiera.

Llegamos al cajero y sólo deja sacar de 10.000 en 10.000 rupias (unos 126€) pero te cobran 200 (2’5€) de comisiones cada vez, aunque tu tarjeta no te cobre nada como es mi caso con la tarjeta de débito internacional (uso la n26). A Kunal le debía 28.500 rupias (360€) por la mano de obra y todo lo que había de material.

Volvemos al taller y ya ha llegado mi casco, me despido de Kunal con un par de abrazos y le doy las gracias por todo, me dice que me puedo quedar en el taller con sus empleados tranquilamente, pero que él se tiene que ir. Yo me he comprado un traje de agua nuevo y le digo que si quiere el mío antiguo, me pone cara de quita esa mierda JAJAJA, le digo que igual sus empleados lo quieren y me dicen ellos no montan en moto, pero según se va del taller uno va directo a cogerlo. Le pregunto por los críos a los que dejé mi moto y me dice que no están por ahí, una pena, me hubiese gustado verlos.

Me dice que tengo su número, que le llame y escriba para cualquier cosa, tiene amigos por todo India y me irá recomendado donde ir, dormir, comer y qué precios son los razonables. ¡Qué grande!

Me quedo con los 2 chavales que curran en el taller, el más mayor tendrá como 17 años y el otro unos 14 pero manejan la rotaflex que ya quisiéramos muchos. Están haciendo unas maletas laterales para moto de aluminio, caseras, desde cero. Me ayudan a montar todo y me traen un té.

Una vez todo está montado pongo rumbo al Hostel para pasar el finde, se me olvidaba lo que era el tráfico por aquí.

Nos ha costado mucho y, de nuevo, calentones, pero hemos llegado. Es una zona rara, una calle paralela a otra principal, está cortada por vayas y seguratas, como si fuese un barrio privado, pero creo que entra quien quiere. No encuentro bien el hostel pero según me ve la gente me dice que siga y lo encuentro fácilmente.

Mi principal característica a la hora de buscar es que tenga parking y éste encima tiene un vigilante 24 h. Subo arriba y dos chicas muy simpáticas me hacen el check-in y me enseñan el hostel. Dejo mis cosas y en la habitación conozco a mi nuevo compañero alemán, cuyo nombre no sé escribir, que está terminando su viaje en India. Voy al bar a ver qué hay de cenar y resulta que es vegetariano, alrededor del 40% de los Indios son vegetarianos. Bueno, es lo que hay, arroz con vegetales para cenar, al menos es comida típica pero no tienen cerveza, me preparan un té helado para compensar. Tras esto me voy a la sala común y está llena, hay gente de muchos países, estoy un rato hablando con los unos y los otros pero marcho a dormir pronto, estoy reventao.

Ya es sábado y tengo día libre así que me voy al centro, primero intento ir andando pero empiezo a atravesar barrios chungos así que pido un Uber que me lleva al centro por poco más de 1€, eso sí, no tiene nada que ver con el concepto de Uber que tenemos en Europa.

Lo primero que quiero conocer es la famosísima puerta de la India, pero para mi sorpresa como es el día de la república está cerrado para los políticos.

La puerta está abarrotada y con ella los tuk-tukistas ofreciéndose a enseñarte la ciudad por 10 dólares o llevarte a cualquier lado, no te dejan en paz, te ofrecen sacarte fotos todo el tiempo y yo les digo a todos que no, tenía pensado echar aquí la mañana y ahora no sé qué hacer, ¡Qué pesaos!

Ya se acerca la hora de comer y no he desayunado, así que decido ir a la plaza que me dijo Kunal que hay de todo, está llena de restaurantes y tiendas alrededor de un parque, en un mítico Tuk-Tuk.

Una vez ahí me pongo a pasear y se nota un ambiente delicado, aparte de que llamo mucho la atención de todos. Un chico se me acerca y me pregunta todo. También me dice que no cruce el parque, que hoy hay manifestaciones y que es peligroso, también me advierte de que no vaya por ciertas calles, aunque sean principales. Le doy las gracias y, mis sospechas de ambiente turbio se confirman, no se está muy agusto. Todo está abarrotado y te ven como un saco de dinero, continuamente vienen a ofrecerte cosas o lo que es peor a exigirte dinero, que no a mendigártelo.

Hay mucha comida de la calle, hay cosas que tienen muy buena pinta pero ves donde lo cocinan o como lo conservan y se te quita toda duda, por si había alguna. Busco restaurantes en varias apps del móvil. Voy a 3 o 4 con buenas valoraciones pero están todos llenos, algunos tienen portero y sin reserva no entras. Ya estoy cansado de dar vueltas y me encuentro un taco-bell, bueno, no es lo más típico de India pero aquí sé que no fallo.

Cuando estoy esperando que me den mi comida están todas las mesas llenas, así que me apoyo en una pared a esperar y me ve el que tiene pinta de ser el dueño. Me dice que si estoy esperando y estoy sólo, le digo que sí y ve el restaurante lleno, pero a nuestro lado hay dos chicas solas en una mesa, se acerca a hablar con ellas y al momento viene a mí y me dice que si me importa compartir, le digo que en absoluto y me siento con ellas.

Son dos Indias universitarias, estudiantes de 4° año de psicología y muy simpáticas. Todo el mundo en India habla inglés, bueno casi todo, es su lengua común. Comemos juntos sin parar de contarnos y preguntarnos cosas de nuestros países, la diferencia cultural es enorme. Pasado un rato llega un grupo de unos 10 universitarios más y todos se empiezan a abrazar, es el saludo que hacen aquí al ver a un amigo o familiar. Son de su campus pero han coincidido de casualidad, sólo una es amiga y se sienta con nosotros, quiere comer pero es vegetariana y, aunque aquí todos los restaurantes tienen opciones vegetarianas, dice que es muy malo.

Me preguntan qué voy a hacer a la tarde y las digo que quería hacer algo de turismo, pero que no tengo un plan fijo. Ellas me dicen que van a ir a una escape-room, que si quiero ir con ellas y acepto. La verdad es que son unas chicas encantadoras, pasé el resto de la tarde y de la noche con ellas.

Cogí otro Uber y cuando volví al Hostel había bastante ambiente, tenían música puesta y algunos habían ido a una tienda a comprar cervezas. Estaban haciendo juegos de bebida y pruebas, me invitaron a un par de ellas y ahí eché el resto de la noche. Seríamos unos 10 pero había nacionalidad; India, alemana, canadiense, china, turca, colombiana y, no menos importante, española.

Aquí os dejo un vídeo resumen, lo pongo asín de grande porque parece que hay gente que se lee las etapas enteras desde el principio y no sabía que había vídeos…😂😂

Es un poco escaso y así serán los próximos porque más adelante reviento la GoPro…

Sé que después de las última etapas, esto os parecerá muy soso, pero la vida no es la fiesta que esperabais. Seguid atentos para ver cómo evoluciona la segunda Etapa, que os prometo os va a enganchar…

Haced caso a mi Dios todopoderoso, Lemmy.

🔜Etapa siguiente: 🇮🇳Etapa 2×01🇮🇳 – ✊🏼Listos Para El Despegue🤘🏼

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