🇮🇷 Etapa 1×18 🇮🇷 – ✊🏼La Luna Me Sabe A Poco🤘🏼

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Buenos días desde Kashan, estamos en el Hotel Noghli y, aunque no hemos dormido mucho, hemos dormido bien gracias al aire acondicionado. Desde el momento en que lo apagas el calor te invade al instante, pero el hotel tiene zonas muy agradables en las que descansar.

La idea de hoy era salir temprano, o al menos más temprano que el día anterior así que intento recortar horas de sueño para aprovechar más el día, aunque el calor hace que me lo replantee.

La noche anterior pregunté si tenían servicio de lavandería y me dijeron que sí. Desde que salí de viaje, unas 3 semanas, no he encontrado donde lavar la ropa así que la he ido lavando en las duchas de los hoteles. Aprovechando el servicio, les di toda mi ropa y entendí que para las 8 estaría lista. Sobre las 8 y media voy a preguntar por la ropa y me dicen que a las 8 abría la lavandería, por lo que toda mi ropa está ahora lavándose y no me puedo marchar. Me dicen que tienen muy buen desayuno así que ya que no puedo zarpar, me lo tomo con calma y disfruto del maravilloso desayuno.

Entro a la sala donde sirven el desayuno y me encuentro a unas 8 mujeres, todas con velo negro, muy amables y serviciales. Para mi sorpresa todas hablan inglés, me cojo el desayuno y me salgo al patio, la verdad es que me alegro de no haber podido zarpar antes, se está de maravilla.

También me dan un maña turístico de la ciudad y aprovecho para dar un paseo, es un sitio muy curioso, todo son edificios de barro y paja, con calles muy estrechas, es muy bonito.

Tras un breve paseo voy al aparcamiento en busca de mi señora para aprovechar la parada y hacer mantenimientos preventivos. La moto está aparcada al sol y con la funda negra puesta, me quemo solo con tocarla, hasta me tengo que poner los guantes para poder mover la moto sin quemarme. Esto es peor que mi pueblo en verano (Navalmoral de la Mata). Aceite OK, cadena OK, ruedas OK, engraso de nuevo la moto y vuelvo a ver si está mi ropa ready to race.

Mi ropa no sólo está impoluta, si no que está planchada y metida en bolsas al vacío, ¡Qué maravilla! Creo que mis calcetines nunca habían estado tan blancos. Terminamos la maleta y vamos a por la burra.

Voy a hacer el check-out del hotel y de paso comprar provisiones. Cuando estoy hablando con el chico de recepción me dice “You are a lucky boy” y yo le pregunto que por qué lo dice, él mira a mi moto, aparcada en la puerta y hace negaciones con la cabeza mientras sonríe.

Cuando termino y salgo entiendo por qué; las dos chicas que la noche anterior se escondían de mí, ahora están en la moto, mirandola asombradas. Cuando salgo me piden permiso para hacerse unas fotos, a lo que obviamente no hay ningún problema.

Las chicas son 2 fotógrafas de una ciudad al norte de Irán y están alucinando con que haya llegado desde España hasta Kashan, sólo, en moto. Me cuentan que a ellas las encantaría salir de Irán y conocer otros países, sobretodo España, pero que a las chicas no les conceden el visado para salir si no están casadas. Se han hecho fotógrafas para poder viajar, de momento por su país, aunque con la esperanza de poder salir algún día.

No tengo claro cómo está la situación de la mujer en Irán, pero cuando nos estábamos sacando la foto, había un joven de unos 20 años que al ver que nos juntábamos mucho, dio una voz y a ellas las cambió la cara. Se miraron con cara de desesperación y le pusieron mala cara, pero se callaron y se separaron. Lo más sorprendente es que las pregunté y al chico ni lo conocían, pero un desconocido las da una voz y ellas tienen que dar un paso atrás. En fin, es lo que hay.

Me invitan a quedarme más tiempo en Kashan para así poder enseñarme la ciudad, pero aunque la oferta sea tentadora, no tengo tiempo y me veo obligado a rechazar la oferta. Nos hacemos algunas fotos juntos, les cuento mi viaje y los países que he atravesado para llegar hasta aquí y las chicas están alucinando, al fin y al cabo, no es extraño que tú estés loca por mí JAJAJA

Intercambiamos redes sociales y nos despedimos, es el mediodía y hace muchísimo calor, pero hay que partir para intentar llegar a Quetta (Pakistán) antes del fin de semana.

El calor no nos detiene, hay que ir haciendo paradas constantemente para hidratarse, pero intentando parar lo mínimo posible, muchas veces sin encontrar una sombra para refugiarnos.

¡No hay descanso! Avanzamos y avanzamos sin ningún restaurante, ni bar a la vista. No queda otra que seguir devorando kilómetros por el Irán central hasta encontrar un sitio donde descansar.

Parece que ya se ha terminado el desierto y volvemos a la civilización, todo el mundo flipa con nosotros y se acercan a verme, sacarse fotos o pitarme continuamente por la carretera. Las conversaciones sin que ninguno entendamos nada son muy graciosas JAJAJA

Llenamos depósito, pero sólo el de gasolina pues en esta gasolinera no hay nada de comer, ni de beber. Afortunadamente he comprado bastante agua antes de salir del hotel.

No hay donde refugiarse del calor, así que una valla publicitaria me proporciona la única sombra que encuentro la utilizo para descansar un poco.

Hacemos una tirada larga hasta encontrar unas tiendas de alimentación al pie de la carretera donde comprar más provisiones, los 3 litros de agua que compré por la mañana han sido fulminados.

El truco que sigo para combatir el calor es, siempre que se pueda, comprar una botella de agua congelada y otra de agua fría, para ir reponiendo desde la helada, según se va gastando o calentando el agua fría.

Ya cuando voy en marcha todos los coches y camiones me van pitando para saludarme, pero en cuanto paramos todo el mundo acude a nosotros. Quieren saber de dónde venimos, a donde vamos, escuchar nuestra historia y hacen todo lo posible por complacernos. Tras unos ganchitos y un refresco intentamos ponernos de nuevo en marcha.

Cuando intentamos arrancar la moto, ¡VUELVEN LOS PROBLEMAS! No sé si me he dejado el contacto dado durante la parada y eso ha agotado la batería, o es que hay algo que no está funcionando bien.

Llevo un arrancador portátil, así que me pongo a desmontar todo el equipaje para poder quitar el asiento y poner el arrancador. ¡Uf! Afortunadamente, la moto arranca a la primera así que quito el arrancador y monto todo lo más rápido posible, pues la moto tiene un calentón de narices y tenerla arrancada un rato al ralentí empeora mucho la situación. Arrancamos con todo el consumo de electricidad posible desconectado, a ver qué pacha ahora.

Está cayendo la noche y tengo que encender las luces, la moto empieza a fallar por lo que la avería va estando clara: algún elemento hace que no entre la carga suficiente a la batería, el bobinado o el regulador de tensión.

Hasta ahora hacia muchísimo calor para ponerme a reparar nada, pero tampoco quiero que caiga la noche y me pille en plena reparación. En lo que cae un poco el calor me paro en un camino adyacente a la carretera y empezamos a desmontar la moto.

Cuando preparaba el viaje me puse a pensar qué recambios podía llevar, es un viaje muy largo y tenía que ir preparado, pero no puedo llevar de todo y soy de los que creo que el mundo no es tan complicado como muchos se empeñan en creer, eso me llevó a pensar en qué recambios difíciles de conseguir y que ocupen poco podía llevarme al viaje, ¿Adivináis que me llevé?

La lista de recambios que me llevé al viaje fueron: sos pastillas de freno delanteras, un cable de acelerador, bridas ¡Y UN REGULADOR DE TENSIÓN!

Sin saber si era la pieza que estaba averiada o no, me puse a cambiar el regulador de tensión, es lo único que podía hacer así que lo iba a cambiar sí o sí, aunque el problema no tuviese absolutamente nada que ver JAJAJA

Al final me pilla la noche y menos mal que otra de las cosas que compré para el viaje era una linterna frontal para la cabeza, que me vino de escándalo. Cuando estoy reparando la burra, veo que una motillo se sale de la carretera a mi altura y se acerca un poco, pero sin llegar hasta a mí. No veo bien que está pasando, pero si que la gente de la moto (aquí raramente va una sola persona en cada moto). Me empiezo a poner nervioso, no sé que está pasando pero digamos que no estoy para salir pitando de ahí en caso de problemas. Al rato veo que se han parado para rezar, han sacado unas mantas y están rezando arrodillados. Yo continúo con mis labores y cuando estoy terminando, se me acercan los viajeros; eran un hombre y dos niños, se acercan a intentar ofrecerme ayuda e insisten en que me quede con un par de frutas de la bolsa que me ofrecen. No puedo rechazar su amabilidad así que cojo un par de ellas y les doy las gracias, ellos se van y yo termino de montar todo, pruebo a arrancar y… ¡GO! La Honda arranca a la primera, así que, todo lo rápido que puedo, monto todo de nuevo y volvemos a la carretera.

Seguimos rodando y, de nuevo, vuelven los problemas. Ahora nos quedamos sin gasolina, llevamos casi 300 kilómetros sin encontrar una gasolinera y la máquina ha dicho basta. Nos paramos en el arcén y desmontamos una garrafa de gasolina para reponer el depósito. Estamos en un mini arcén y los coches pasan rápido, no quiero dejar la moto parada con los intermitentes puestos porque habiendo agotado la batería antes, no quiero forzar más la máquina. La solución que se me ocurre es encender el flash del móvil y apoyarlo contra la rueda trasera de la moto, de frente a los conductores, deslumbrando a todo el que se acerque.

Una vez recostada la moto continuamos una hora y algo, sin encontrar hoteles, ni gasolineras. Es tarde, estoy cansado y la cosa no tiene pinta de ir a mejor hoy, que me ha pasado de todo; el malentendido con los horarios del hotel, casi tengo un accidente con un coche, me quedo tirado dos veces…

Después de dos gasolineras cerradas/abandonadas decido parar a acampar. Es tarde y estoy cruzando una zona desértica, por lo que dudo que vaya a encontrar nada de lo que busco así que decido pararme a acampar en el desierto.

Una vez estrenada la tienda toca guardar todo dentro de la tienda y alimentarnos, por suerte cuento con el cariño de uno de mis patrocinadores, Cárnicas Iglesias vuelve a alimentarme a base de embutidos.

Aunque en realidad cometí un error de novato; comer dentro de la tienda de campaña. El olor atraerá a los animales que son capaces de sentirse atraídos por el olor a kilómetros de distancia. Cuando me conecto a las redes sociales recibo mensajes tranquilizadores como estos:

DESCUBRE LA FAUNA
Hasta mitades del siglo pasado, la fauna de Irán era de una gran diversidad. El país estaba poblado por leones, tigres, panteras, guepardos y otros animales. Hoy, una gran mayoría ha desaparecido. Sin embargo el país encierra todavía numerosas especies de animales entre los cuales están el lobo, el chacal, el leopardo, el jabalí, la hiena, el ciervo, el burro salvaje… Una riqueza que se explica por la diversidad geográfica y climática del país.

A mi el q más miedo me daría sería el burro salvaje porque como te pille desprevenio…

Y hasta aquí la larga jornada, como podéis ver da igual lo larga, dura y complicada que sea la jornada, como buen Gas & Roller, la luna me sabe a poco.

¡Si os gusta la historia podéis ayudarme a continuar con la aventura comentando y compartiendo en las redes sociales!

🔜Etapa siguiente: 🏜 Etapa 1×19 – ✊🏼 Escuela De Calor 🤘🏼

2 comentarios sobre “🇮🇷 Etapa 1×18 🇮🇷 – ✊🏼La Luna Me Sabe A Poco🤘🏼

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