🇭🇺 Etapa 1×07 🇲🇩 – ✊🏼Viento del Este🤘🏼

¡Qué hay de nuevo!

Amanecemos en Budapest, tarde pero amanecemos. Anoche apenas hice nada, dejé descargando todos los vídeos de la GoPro (tarda un huevo) y, tras tomar un algo, me fui a sobar.

Hoy me he tirado toda la mañana editando, dejé toda la noche el móvil y la GoPro conectados (estaban ardiendo) y no se había descargado nada. Para colmo cuando tengo prácticamente editado el vidéo, se queda colgada una de las aplicaciones que utilizo y tengo que empezar de nuevo.

Menos mal que aprovecho para hacer algo de turismo por Budapest, que da gusto rular por estas calles. Me espero a entrar en bares y cafeterías con WiFi para subir contenido. Estoy terminando, por lo que me vuelvo al hostel para ir cargando el amoto. Cuando por fin lo tengo todo… ¡900 mb de vídeo! ¡El día que peor funciona el WiFi! Comienzo a subir, veo que no avanza. Me quedo a comer en Budapest, que comí hace un par de años en un sitio cojonudo y recuerdo que era barato. Sigo subiendo el video con mi tarifa de datos mientras voy al restaurante, el Frici Papa.

Estoy cerveza en mano y con la clave del Wifi. Le cuesta conectar, mal empezamos. Va tan lento, que no va. Le pido que si puede resetear el router y me dice que lo hacen varias veces al día, que hay mucha gente. El video deja de subirse, quito WiFi y activo datos móviles de nuevo. Termino de comer y no va ni por la mitad, ¡Que le den! ¡Fundiré la tarifa!

Vuelvo al hostel a recoger la moto, que por cierto me la guardaron en su garaje. Aún no tengo ruta, pero si voy a Ucrania no hay roaming, por lo que me pongo a mirar y descargar mapas sin conexión tirando del SlowWiFi. Descubro que en Hungría hace falta una etiqueta electrónica para circular por la autopa (es como autopista pero más macarra). Miro los horarios, ya está cerrado. Decido si me la juego a colarme o tardar 9 horas en poco más de 300 kilómetros. No me la juego, esto ya deja de ser Europa, y encima sin internet en el móvil. Descarto Ucrania y miro los sitios que quiero conocer de Rumanía. Creo que ya está, venga, nos vamos.

Arrancamos, motivados, hacia Rumanía, la auténtica Europa del este. La tengo en la cabeza hace varios días, pero hoy si que la tengo que poner; Loquillo, Viento del Este. En realidad cuando termina, me paro y pongo el álbum completo, me lo sé de memoria. Cuando estoy saliendo de Budapest, que me está costando un huevo, miro el GPS; ¡6 horas! ¡Pero si eran 300 kilómetros! La Que Se Avecina… Debí de pillar hora punta, porque había miles de semáforos y muchísimo tráfico, para colmo perdí un guante al salir de la ciudad. Bueno, no, después de darme la vuelta andando a por él vi que estaba donde la moto, cosas del directo.

Ahora sí, por fin partimos hacia Rumanía. Cuando llevo unos 100 kilómetros paro a echar gasofa, veo que el YouTube ha completado su misión y me pongo a terminar la página para compartirla.

El pavimento es cá vez peor, intuyo que me voy adentrando en Rumanía, pasan los kilómetros, despacio, y cae la noche. Otra vez. Tan pronto me pasa un BMW M4 nuevecito, como adelanto a un Suzuki Swift del año la pera. No hay término medio.

Último repostaje, cambio a visera transparente, miro el GPS pensando que la frontera debe estar al lao. Así es, falta poco, espero que no haya problemas con la carta verde, en Bosnia nos hicieron sacar un “seguro válido” (nótese la ironía) porque nuestra carta verde “no valía ahí”.

Llego a la frontera, el policía es un chaval joven, me ve, mira la matrícula: “Spanish? espaniol moto aquí?”, se ríe, le doy el pasaporte, se queda tó rallao cuando ve el visado de India en una de las hojas. “Seryo? Seryo Ramo?”. ¡No! ¡No! ¡Sergio Trancón! ¡Mejor! Se ríe, me pregunta Real Madrid, le digo que no, que Atleti. Dice: “Griezmann Barca”. ¡Qué joío! Me devuelve mis papeles y… ¡Estamos en Rumanía! ¡Yiiiiiijha!

No hay nadie en la carretera, paro a miccionar y saco una foto. En medio de sabe Dios dónde. Empiezas a pensar esas cosas de las películas… ¡Tira! ¡Tira! Jaja. Comienzo a atravesar pueblos, me recuerdan a los pueblos nuevos de las veguillas del Tiétar. Es tarde, de noche, pero aquí no hay hoteles ni hay nada. Bueno sí, todos tenían farmacia y todas estaban abiertas.

Llego a Timişoara, la “ciudad” más cercana a la frontera. Habia visto en el mapa que no había nada cerca hasta llegar aquí, así que por primera vez había reservado el alojamiento antes de salir, en vez de hacerlo al llegar. No sólo eso si no que había hablado con los propietarios para ver si había algún problema en que llegara tarde…

No solo no hay problema, sino que encima me dicen que guarde la moto dentro. Me costó un huevo encontrar el sitio y cuando llego…

Esto debe ser el Hostel de Drákula, ¡Porque aquí no hay nadie vivo! Después de un rato llamando al timbre y al teléfono sin éxito, lo doy por perdido y me pongo a buscar hoteles.

Un lugar muy acogedor, eso pondré en TripAdvisor

Bueno, dejamos el Hostel Rumano y voy a un hotel al lado de una gasolinera. Está abierto, miro en booking y hay sitio, reservo. El increíble hotel Baron de 2 estrellas me está esperando.

Cuando entro en recepción hay un chaval dormido en el sofá, con sábanas, arropado y todo. El tío hasta se asusta. Primero me quiere cobrar, le digo que ya he pagado, llama a su “boss” y me da una llave de habitación, poco más que me dice que me busque la vida y le deje en paz. Ni me pide el DNI, ni nombre, ni na.

Le pregunto por el Parking que ponía en Booking, me dice que la deje ahí, que él la vigila ¡JAJAJA!

Pongo candados y capa a la moto. Por los pasillos se oyen voces, discusiones. Encuentro mi habitación. Sólo quiero darme una ducha y sobar, mi ventana da hacia la moto pero solo veo si levanto el móvil para sacar una foto, se ve el baúl y si me pongo de puntillas. Algo es algo.

Es muy tarde, busco algo para cenar y esto es lo que encuentro en una gasolinera. Cena rumana. Me doy cuenta que encima aquí es una hora más, han tenido que pasar 7 países para que tenga un cambio horario, qué cosas.

Ya en la habitación, todo es un poco cómico. Cuando me meto en la ducha y voy a cerrar la puerta. No hay puerta, pero si un cacho folio escrito a mano que pone que se puede fumar. Tampoco hay sábanas, pero son considerados y en el armario hay un edredón, menos mal que llevo el saco sábana.

Toda la noche continúan las voces, típico hotel-picadero, rumano, no dejan de sonar las voces. Me levanto a atrincherar la puerta ¡Jajaja!

Ambos nos llevaremos un bonito recuerdo de esta noche.

Amanece que no es poco, ¡Y la moto sigue ahí! He dejado el video subiendo toda la noche (obviamente el WiFi del hotel Baron no iba) y también se ha subido. Voy a ver si me espera un suculento desayuno gourmet en el Hotel Baron 2 estrellas. Necesito energía, los 90 kilómetros plagados de curvas de la Transfăgărășan, la carretera más espectacular de Europa y la que dicen que es la mejor del mundo para la moto, nos esperan.

Video resumen de la Etapa 1×07, de Hungría a Rumanía y tiro porque me toca.

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