(Especial) 🇷🇴 Etapa 1×08 🇷🇴 – ✊🏼Suena Rock&Roll🤘🏼

¡Bun Venit Gas&Rollers! (Es rumano, no italiano, que a mí me se parecen mucho).

Seguimos en Rumanía, como dirían mis queridos Burning: “amaneciendo con toda la basca“. Es un precioso día soleado, hemos dormido de 5 a 10 de la mañana en en el lujoso hotel Baron. Lo primero que hago al despertarme, es asomarme (o asombrarme) a ver si sigue mi moto en el “aparcamiento”, sorprendentemente sigue ahí, debe ser que mi colega se quedó despierto vigilando. Bueno, en realidad es lo segundo que hago, lo primero es ubicarme. Los días van pasando y dormir cada noche en un sitio hace que no sepa ni dónde estoy cuando me despierto 😅.

Estamos en Timişoara, primera ciudad desde la frontera con Hungría. Hoy es uno de los días claves del viaje, tras mucho tiempo llega… ¡LA TRANSFĂGĂRĂȘAN! Pero no está cerca, estoy a unas 4 horas (más paradas) por la vía más rápido. Como mi querido y lujurioso Hotel Baron también era restaurante espero poder desayunar y partir no muy tarde. No hay desayuno y encima salgo tarde, son las 11 de la mañana y quería desayunar fuerte, me espera un largo y duro día. Después de la cena de la noche anterior, no era plan de desayunar un bollo, otra vez de gasolinera (ojalá lo hubiera hecho).

Tras montar otra vez toda la motocaravana partimos dirección este, más aún. Lo primero que me sorprende es la carretera, ya me habían dicho que Rumanía me iba a encantar porque todo el asfalto es nuevo y está perfecto. Yo lo más al este que había estado era Albania, que de asfalto nuevo no tenía nada. De hecho la que traje desde Hungría la noche anterior rozaba los límites entre asfaltado y sin asfaltar.

Salimos a autovía y tal carretera está perfecta, parece que la acabaron la semana anterior. Paro a echar gasolina y la gasolinera es un poco curiosa, como de establecimiento tipo franquicia. Luego descubro que TODAS las gasolineras de esta carretera eran exactamente iguales, por dentro y por fuera.

Como siempre que paro, me se acercan los curiosos, ahora un colega rumano que también tenía moto. Quería saber qué c**o hacía una CBR española con ruedas de tacos a los lados en Rumanía. El tío partóse el pecho y quiso mandar fotos a su grupo de moteros, se ganó unos sticker de Gas & Roll.

Seguimos la marcha, a ratos autovías impolutas, a ratos, carreteras de posguerra. No hay término medio. La zona es preciosa, pero hay muchísimo tránsito de coches, también hay muchos turismos en remolques, usados pero sin matrícula, me imagino que muchos vendrán de la otra Europa. En casi todas las curvas hay puestos ambulantes de gente vendiendo fruta, mucha fruta. Pienso en parar pero solo llevo euros, dudo firmemente que tengan contacless.

Tras un potente desayuno rumano, una bolsa de pistachos y una botella de agua, relleno mis cantimploras con vistas a aventura. Al fondo se divisan las montañas que esconden ese preciado tesoro.

Unos kilómetros más y ¡Qué frío! Ha sido pasar un pueblo, empezar a aparecer árboles y se ha hecho como de noche. La cantidad de árboles es brutal y, al ser tan altos, quitan mucha luz. En una de las primeras curvas veo muchas motos paradas, como 20, veo que todos están alrededor de una moto, uno se ha caído. Les digo que si necesitan help o tools, me dicen que no, que todo OK. No eran chavalitos con R’s deportivas haciendo el cabra… Continúo pero con cuidado, está claro que no es un sitio para principiantes y los desniveles empiezan a ser peligrosos.

Llevo 5 minutos y ya me han dado ganas de parar mil veces, hay muchísimos y muy grandes árboles que cortan las vistas, no nos queda otra opción que centrarnos en lo inmediato y disfrutar de este ansiado momento.

Primera, segunda, segunda, primera, segunda, tercera, primera. Así todo el rato, de estas veces que te da pena avanzar sin parar para que no se acabe, luego recuerdas que son 90 Kilómetros y se esboza una sonrisa en tu cara. Me pregunto, ¿Serán los 90 km así? A ver si estoy tirando como un loco, sin parar ni a sacar una retrataura y ésta es la zona más chula. Recuerdo que hay 3 puntos clave en la carretera; una cascada, un lago y el castillo de Drácula. Así que tiro, pero no puedo resistirme y tengo que parar, las fotos no molan porque al ser tan cerrado solo se ve una cueva, máximo 2. Los árboles tapan el desfiladero por el que vamos.

Grabo alguna curva pero avanzo hasta llegar a la Cascada Bâlea. Primera parada, veo mucho turismo, para subir a la cascada hay que ir andando por un camino y se tarda bastante en llegar. Yo no he venido a hacer senderismo, además estoy como nervioso, ansioso por seguir.

Se abre la vegetación, las vistas ya empiezan a ser espectaculares, pero he visto muchas fotos y videos de este sitio por lo que sé que no estoy en la cima. Un par de fotos, conozco a dos chavales rumanos que, sorprendentemente, les hace gracia que venga en una CBR con ruedas a los lados. Me preguntan por todo, son de Timoşoara, me invitan a conocerlo y a quedarme en sus casas, pero les digo que lo siento, que tuve el honor de pasar la noche en el Gran Hotel Baron, se ríen. Les cuento que ni si quiera estaba hecha la cama, pero que al menos había sábanas en el armario. Se ríen, me dicen que tengo que volver, les regalo una pegatina de Gas & Roll y el dueño del coche va directo a ponerla.

Chavales muy muy majos, se esfuerzan en indicarme todo aunque no les pregunte, intercambiamos instagram por si necesito algo. Me dicen que tengo que volver a Timişoara, nos encontramos varias veces en la carretera.

Seguimos subiendo, llegamos a una zona abierta. Llevo 2 días con un dron deseando salir y no veo zona abierta donde aprender a volarlo. Estos cacharros tienen muy poca autonomía, 15 minutos y encima no se pueden cargar por USB ni 12V, menos mal que compré el kit con 3 baterías.

Gasto una en aprender a despegar y volar 5 minutos. Ha quedado muy cutre pero es lo que hay. También sé que no es la mejor zona de este paraíso, pero era buena para aprender.

Sigo subiendo, empieza la zona que tanto conozco de los videos, me recuerda mucho al Furka Pass, pero después de llevar unos 30 kilómetros ¡JaJa! Otra vez digo lo mismo: ¡Qué pasada! Y no se acaba, ¡Me encanta! No sé si mirar hacia abajo o a la carretera, paro cada 3 o 4 curvas durante 1 minuto, me quedo mirando y continuó. Me siento como un niño en su cumpleaños, sin poder decidirse con tanto juguete.

Empiezo a ver coches a los lados y gente bajada haciéndose fotos. He visto tantas veces estas vistas que parece que ya he estado, yo no iba a ser menos. Foto, sigo subiendo, parece que estamos llegando al punto más alto, unos 2.000 metros.

¡Ahí está! ¡El lago Bâlea! Hemos llegado a la cima, hay muchos puestos de venta, mucho turismo. Veo matrículas de muchos países, esta carreterabatrae gente de todos sitios. Busco un sitio un poco apartado, tengo un dron y estoy decidido a usarlo. Me meto un poco por un camino, me quito el casco y de repente: ¡Oye! ¿Quieres una foto? 😯 ¿En Rumanía? Jajaja.

Un rumano afincado en españa, con visita de unos españoles al ver la matrícula se habían venido detrás mía. Hablamos un rato, les cuento hablo de mi libro, me sacan la foto y se van. Segunda batería del dron. Algo mejor el vuelo pero con miedo, no vaya a liar la parda, como dice mi sobrino.

Iba a ir a uno de los restaurantes-cabañas que hay, una pinta cojonuda y según me dijeron mis colegas se comía bien, con buenas vistas. Pero yo no tengo buenas vistas, ¡Las tengo cojonudas! Estoy en un borde de la parte más alta con vistas a todo el desfiladero en pleno atardecer. Saco el embutido, el pan y las cantimploras. Estoy cansado pero no me apetece ni sentarme, la moto será mi barra del bar.

Miro la hora, ¡Las 7! Me estaba guiando por el reloj del amoto pero aquí es una hora más, ¡Y estoy en la mitad del camino! Recojo todo y salgo pitando, no me quiero imaginar esta carretera de noche. Empiezo a bajar, la GoPro se queda sin memoria, no voy a andar deshaciendo equipaje, aparte, me queda una batería para el dron. Sigo bajando, a buen ritmo, cada vez está más oscuro para volar el dron, me da pena haber guardado una batería para luego pero, es lo que hay, prefiero tirar.

Ya es prácticamente de noche, curvas muy cerradas y yo me estoy meando. Parada técnica, muevo las antinieblas para que enfoquen hacia fuera y pongo la GoPro para que se vayan pasando videos al móvil, tarda unas 2 horas pero como no voy a grabar más cuando llegue estará todo descargado.

Sigo avanzando, veo muchas furgonetas y autocaravana, pasar aquí la noche de barbacoa y birras debe ser brutal. Llego al Castillo Poenari, supuestamente en el que vivía Drácula (hay debate con otro castillo), muchísimas cabañas-casas rurales, todo ambientado en el famoso empalaor.

Tras varios días sin cenar me planteo si parar a cenar y arriesgarme a no conseguir alojamiento o al revés, tiro por la opción B, se me iba a hacer tardísmo si paraba a cenar. No sé si vampiros, pero mosquitos hay muchísimos y cada vez que abro la visera me zalean.

Veo una gasolinera, me queda medio depósito pero no sé cómo funcionaran las gasolineras de noche en Rumanía, ya está bien de aventuras por hoy. Aprovecho para lavarme la cara y tomar un refrigerio. 21:00, hora local. Tengo que elegir entre tirar hasta Bucarest (entre 2 y 3 horas) o buscar alojamiento en pueblos. Tengo ganas de conocer la noche rumana así que tiro, seguro que en la ciudad hay hoteles 24h.

Al fin llego a Budapest, 12 de la noche y un movimiento de gente exagerao. ¡Hoy no me quedo sin cenar! Voy con la moto y el mono de cuero, tó sudao, y ya iré luego a buscar hotel y ducharme Tiro de TripAdvisor y todo está en el casco antiguo, peatonal. No hay forma de meter la moto, al tercer restaurante me canso y busco alojamiento, un hostel no muy lejos… ¡Me ducho y vengo!

Llego al hostel (filtro recepción 24 horas) y no hay nadie, un pavo que está bebiendo un gintonic en la puerta y me intentaba vacilar con su Ducati Multistrada, me dice que qué necesito, que si es una cama, le digo que sí con cara rara. Me lleva dentro y me señala una, no sé qué pasa pero le echo morro y me meto pa dentro. Descargo todo, menos los videos de la GoPro, que está ardiendo y lleva 2 horas descargando, pero ha dado fallo y no ha bajado casi nada, ¡Mierda!

Al menos hoy la basura está caliente…

Para cuando deshago campamento, me ducho y quedo la moto preparada para pasar la noche son las 2, empiezo a caminar hasta encontrar algo abierto. ¡Ni siquiera el McDonald’s, ni el KFC! Encuentro un sitio de pizza para borrachos, ¡Qué remedio!

Ya que estoy por aquí me tomo una cerveza, el ambiente es raro, rumano, supongo. No estoy muy agusto, pruebo a cambiar de garito pero no encuentro nada abierto, debe ser que esta no es la zona buena. Miro Google Maps y estoy a 35 minutos del Hostel, veo un patinete eléctrico de esos de alquiler y me bajo la aplicación ¡La vuelta al mundo en patinete eléctrico!

Al día siguiente decido quedarme en Bucarest, es el primer sitio del viaje que no había visitado nunca y llevaba demasiados días mal comiendo y mal durmiendo, así aprovecho para poner todo en orden (cargar todas las baterías, atender a la gente, revisar el moto…)

¡A un pavo se le pone en los mismísimos ensanchar avenidas y mira la que lió para mover 12 Iglesias!

La cuenta está así: 8 días, 8 países, 3.500 kilómetros y muchas horas encima de la moto, me gustaría haberlas contado.

Más abajo os dejo el vídeo, como siempre el ¡¿ANDE ANDARÉ?! y el otro enlace en el que podéis ver la ruta completa. Ayer debí de apagar la baliza sin querer y dejó de emitir en mitad del día.

¡Salud y Gas & Roll!

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