🇷🇴 Etapa 1×09 🇧🇬 – ✊🏼Mueve Tus Caderas🤘🏼

Hola mis querid@s Gas & Rollers, sé que ya es lunes… ¡Pero no sabes que los domingos, los hicieron para bailar! Y esta es la crónica de un domingo con mucho jaleo y mucho Gas&Roll.

Mi garita en Bucarest

Desmontamos campamento en Bucarest, al hacer revisión echo en falta las gafas de Sol, ¡Mierda! Me las olvidé anoche en el restaurante. Recojo todo y le pido al del hostel que llame por teléfono, se ríe porque por la tarde se me olvidaron en la cafetería y me las recogió él. También me da la tienda de campaña que me dejé fuera de la moto por la noche cuando la quité de encima de la moto para coger las cosas de las alforjas, vamos bien. Nos dicen que lo comprobaran y nos devuelven la llamada, aprovecho para desayunar, montar todo y revisar el estado de la moto; el nivel de aceite es bueno, las pastillas de alante se van gastando, no veo nada flojo pero hoy vamos a tener que tensar el kit de arrastre.

Hoy sí; ¡Desayuno Rumano!

Termino de desayunar y el restaurante no devuelve la llamada, me dice mi socio que será porque no están. ¿Las doy por perdidas? ¿O gasto más de una hora en entrar y salir al casco antiguo? Me la juego. Un rato después llego al restaurante y me enseñan unas gafas de los chinos… ¡No! ¡Unas Oakley azules, si tienen mi nombre grabado! Espero un rato más y… ¡Eureka! ¡Habemus gafas!

¡¡Habemus gafas!!

Volvemos a la moto y vamos a ver el Parlamento, que no me dio tiempo el día anterior. Aunque se ve desde cualquier parte de la ciudad, ya que es enorrrme, está un poco alejado. Allí conocí a una mujer rumana que vive en Madrid, hablamos de mi libro y se quiso sacar una foto conmigo.

Representando a mi Moto Club Campo Arañuelo

Damos Bucarest por visto, salimos dirección Bulgaria y a las afueras son como muchos pueblos concatenados; no sabes donde acaba uno y empieza el otro. Me recuerda a España hace unos años, todos los niños andan jugando con las bicis por la calle, los adolescentes con sus motillos, las mujeres sentadas en grupos a la puerta de alguna casa al fresco y los hombres en el bar. Muchos bares y pequeñas tiendas, pero ningún restaurante, se ve que comen en casa. Todos me miran raro, menos los perros que se me echan encima constantemente, no debo gustar a los perros Rumanos.

Me gusta mucho Rumanía, ellos mismos se describen como que hay 2 cosas que les gusta hacer: comer y beber. Siempre he sido muy rumano yo.

Un alto en el camino.

Tras unas 2 horas de viaje, llegamos a la frontera con Bulgaria, pienso que igual le ponen pegas a mi carta verde pero tiro palante. Me cuelo en la larga fila de coches, veo un cartel de 37€ y al coche de delante pagando ¿Hay que pagar por entrar a un país? Llego, le doy el pasaporte al cabinero y para cuando estoy sacando los papeles de la moto me dice que tire, pos tiro.

Ya estamos en Bulgaria, se nota rápido, te reciben con una bandera enorme de Bulgaria (les gusta mucho su bandera, la veo por todos sitios, me gusta) también las letras de todos carteles, el alfabeto cirílico no te deja indiferente, menos mal que llevo el GPS, no me entero de nah. También es verdad que no veo traducciones en inglés, como pasa en algunos países más turísticos.

¿Dónde están los chicos de la banda? ¡Preparados, estamos preparados!

Avanzamos hacia el Parque Nacional de los Balcanes Centrales. A ratos, voy totalmente solo por la carretera, no hay mucha vida por aquí. Llego al parque de los Balcanes, pero lo voy rodeando, no lo cruzo. Me da la sensación de que la rueda de tacos de atrás, que es la que va en la izquierda, cada vez roza más a menudo. Antes rozaba cuando tumbaba pero ya tengo que coger las rotondas, incluso algunos cruces, casi parado y torciendo el manillar. Paro a revisarla y una de las bridas que la sujetaba se ha partío, las correas se han destensado. Hace días que quería intercambiarlas para probar alguna idea.

Así quedó, preciosa estampa.

Tras una hora larga, (prácticamente 2) y mucha ayuda, (casi todo el que pasaba se paraba a prestarme ayuda, alguno que iba en dirección contraria dio la vuelta. Muy hospitalarioa los Búlgaros) termino de rehacer la instalación completa y recojo todo, ¡Mierda! ¡Es casi de noche! ¡Y eso que hoy había planificado día corto para que no me pille el toro!

El cansancio no perdona.

Qué le vamos a hacer, las cosas vienen como vienen. Tiramos y tenemos que descartar la carretera del día, una que cruza el parque de los Balcanes de norte a sur y debe ser una auténtica delicia, pero es de noche y es absurdo (y peligroso) así que, como la persona madura que soy 😂, tiro por la vía rápido a Sofía (София, por si lo queréis ir viendo en los carteles).

Y esa moto enamorada de la luna…

Llegamos. Son las 9 y media, bueno, ni tan mal. Elijo entre buscar hotel o un sitio decente para cenar ¡Hoy quiero cenar decente, ya buscaré donde dormir! Mi amiga Emi, que es de Bulgaria, me dice (o me obliga) a ir a una Mehana (o механа 😂) por lo que me pongo a buscar y no encuentro nada decente, la escribo a ver si conoce alguna механа en София y me manda al Chevermeto.

No sé cómo se llama el plato número 28, yo oo llamo queso a la romana.

Se escucha la música desde fuera, algo así folclórico. Entro y todo el mundo está bailando, muchos sofás, cojines y tejidos de colores. Me dan una mesa y una carta, con 140 platos en cirílico. No entiendo nada, videollamada a Emi que elige la cena por mí.

Esto son 2 platos típicos, el 81 y el 46. Mi móvil no tiene las letras que hacen falta pa escribir sus nombres.

Son las 23:30. Termino de cenar, voy a buscar donde dormir. Aunque no me lo recomendaron, elegí venir a Sofía porque al ser la capital sería más fácil socializar y salir a tomar algo, pero hoy estoy reventao y es muy tarde, no me apetece socializar, aparte, se me acaba la ropa limpia. Busco un hotel con opciones de lavadora y recepción 24 horas. Encuentro uno, tiene un 7,4. No es gran cosa pero no necesito mucho para unas horas.

Os dejo la cuenta por si la queréis revisar.

Pongo el GPS y cuando llego… Eso parece el gueto, no se si es porque es de noche y no hay nadie pero esto da miedo. Me cuesta encontrar el hotel, con razón. Al fin encuentro una puertecita de madera de edificio antiguo, estrecha, entre 2 tiendas cerradas. Pienso que luego por dentro estará reformado. Descargo todo y engraso el amoto.

Os juro que entre el macuto, el casco y andar con las botas no era escapaz de subir.

Entro y me dice el “recepcionista”: ¿Seryo? Yes. No me dice nada, se da la vuelta y se pone a hacer cosas, al rato se pone a discutir a voces con una persona que está metida en alguna sala, pero que grita más que él. No sé quién es, ¡Pero vaya voz tiene! Yo me imagino al típico búlgaro de 2x2x2 metros. El tío saca papeles, pero siguen dándose voces desde a tomar por culo, la cosa se calienta y yo no entiendo nada, pero creo que se van a acabar pegando. Pienso: ¿Será culpa mía que he llegado a las tantas? ¡Que no pongan recepción 24 horas! Al fin terminan de dar voces y descubro que el gritón es un viejecillo de 50 Kg que me viene preguntando en Búlgaro ¡Jaja! ¡Y yo qué sé! Pero con la mala hostia que tiene intento ser amable. Aparece el joven, se vuelven a gritar y levantar la mano, ya el viejo se va a dormir. El tío me dice que en Bulgaria nunca hay motos aparcadas en la calle por la noche, le digo que qué le voy a hacer a estas horas. Me lleva donde “un parking” de un colega suyo ahí al lado. Es un descampado con un tío bebiendo cervezas, como un gorrilla pero con una cabina y una nevera. Pregunto y me cobra (al cambio 4 euros) le dejo ahí el amoto, aún así yo la pongo las cadenas y todo. Veremos a ver mañana.

Voy al “hotel” ¡Jajaja! es que me entra la risa. El pavo me está esperando para cerrar, ¿No era recepción 24 horas? El tío cierra la puerta de la calle por fuera y se pira. Yo solo tengo dos llaves y son para mi habitación y un portal que hay… Me ha dicho tercera planta, sin ascensor, obviamente. Empiezo a subir, bueno a intentarlo, porque no quepo. En la segunda planta se acaban las escaleras normales y empiezan unas como de caracol de madera, pero parece para subir a un altillo, no a otro piso. Tras tropezarme un par de veces, en serio, es que no cabía ¡Encima con todos los bártulos y el traje de la moto aún puesto! Consigo llegar y digo, ¿Pero esto qué es? ¿La casa de los enanitos? Le saco una cabeza al marco de la puerta.

Al menos tienen WiFi, obviamente, a mi habitación no llegaba.

Las llaves no tienen número de “habitación” y no me ha dicho ninguna, solo 3rd floor. Hay 3, así que empiezo a probar suerte con miedo a que salga algún Búlgaro muy grande de alguna puerta pensando que lo quiero violar, lo normal. A la segunda acierto. La puerta solo se abre un poco y se atranca, está todo completamente oscuro así que no estoy seguro de que no me haya equivocado. Pero si la llave abre… No hay interruptor de luz, o yo no lo encuentro. Dejo todo en el suelo y pongo la linterna del móvil, sin saber qué me voy a encontrar dentro. Alumbro y no parece haber nadie, ni muertos tampoco.

Le saco una cabeza al marco de la puerta.

Voy a la mesilla y enciendo la luz, que es el único interruptor que hay. ¡Menos mal que en mi macuto llevo un saco sábana! Lo único que hay es una especie de funda de colchón con más horas que el camión de la basura. Eso sí, me han dejado una toalla. Yo no soy nada escrupuloso, pero nada, pero esto me da asquete hasta a mí. Busco en el fondo de mi macuto y extiendo mi saco sábana. Exhausto y en shock, me siento en la cama que se hunde muchísimo, ¡Vaya tela! Jaja

Tampoco hay ducha, ni lavabo y hoy vengo muy sudado. Me lavo un poco como puedo con lsa toallitas que traigo y me tumbo en mi saquito, sin tocar nada más. Me pongo a descargar el contenido multimedia del día y… ¡Mierda! La mochila con el dron, cámara, etc. Están en la moto, se me olvida el día que peor acceso tengo.

Menos mal que llevo mi saco sábana en el macuto…

Hoy no va a haber vídeo, tampoco voy a cargar baterías así que no sé para lo que dará mañana. Atiendo los mensajes sin contestar de todo el día, le dedico un rsro a Google Maps para planificar la ruta de mañana. Tengo muchas ganas de conocer el Parque Nacional y el Monasterio de Rila. Escribo la entrada del día y me voy a intentar descansar, ha sido un día muy largo.

Tenía muchas ganas de conocer Bulgaria y sé que esto no lo representa, espero que mañana vaya mejor. Aunque hoy he cenado que te cagas y en un sitio súper típico, también el hotel le da vidilla a la historia ¡Jaja!

Ahora entendéis por qué llevo un día de retraso ¡Un saludo y mucho Gas & Roll amigos!

¿Qué nos pasará mañana? De momento, y para compensar me he currado un vídeo mucho más largo, ¡Caso 20 minutejos!

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