🇱🇦 Etapa 3×03 🇰🇭 – ✊🏼 Besa Mi Calavera ☠

Madrugaba viviendo de noche, bebiendo saludaba al Sol.
Me arratré hasta el horizonte el día que el norte me abandonó.

6 de la mañana y ya en pie; ya sabéis que la labor no quiere miserias. Tras una reconfortante aunque no muy larga noche, amanecemos en el hostel de Pakse, Laos. Estamos cerca de la frontera con Camboya, una frontera bastante poco transitada y que tiene fama por ser corrupta, así que me bajo toda la documentación al desayuno para dejarlo listo antes de partir.

Mi colega David, el británico que vive en Tailandia me está ayudando a cruzar y me ha enviado una serie de documentos de ayuda que he de rellenar antes de llegar. Es todo muy raro o al menos yo no lo entiendo; si no hubiese conocido a éste hombre y me diera los documentos, ¿Qué habría pasado? ¿Podría cruzar la frontera igualmente? ¿Me pasaría como en Irán y me tendrían varios días retenido en la frontera? La mayoría son simples formularios que me deberían dar allí, aunque también hay alguna autorización del reino de Camboya que dudo que me sirvan en bandeja.

Durante el desayuno se sientan dos chicas alemanas en mi mesa y tras un rato mirándome de reojo y cuchicheando, se lanzan a preguntarme que para qué es toda esa documentación. Cuando les explico que lo necesito para cruzar a Camboya se llevan las manos a la cabeza, pues me dicen que ellas también van a cruzar hoy a Camboya pero no tienen nada más allá de su pasaporte. Las aclaro que sólo es necesario si vas a entrar con tu propio vehículo, si vas a cruzar en transporte público no necesitas nada. Ellas se llevan un gran alivio y a mí ya me hace gracia, pues todo aquel que conozco me pregunta que si no es más fácil alquilar una moto en cada país… Lo peor es que tienen razón, pero no entienden la diferencia JAJAJA. THE POWER OF DREAMS!

Tras un rato de cháchara con las hermanas alemanas y responder todas sus preguntas sobre mi viaje desde España aquí intercambiamos redes sociales y me dicen un sitio donde puedo ir a cambiar dinero, ya que al lado del hostel hay uno pero no me lo recomiendan. Con la ayuda de unos autóctonos que conozco mientras cargo todo en la moto consigo llegar a una oficina de cambio donde, tras perder una hora, no aceptan mis euros porque dicen que están muy gastados, saco dinero local en un cajero y tampoco me cambian su dinero a euros, pese a haber pagado la comisión del cajero. Tras otro largo rato encuentro una oficina en la que consigo cambiar dinero. Os preguntaréis para qué necesito dólares y la respuesta es que, curiosamente, en la frontera entre Laos y Camboya no se puede pagar con dinero de ninguno de los dos países, sólo aceptan dólares.

10 de la mañana, tras haber perdido invertido 4 horas en trámites varios y puesta en marcha, conseguimos abandonar Pakse, sin haber visto apenas nada de ésta famosa ciudad, salvo un par de templos que visitamos anoche.

Hace mucho calor desde muy temprano asín que hacemos paradas continuamente para hidratarnos con el agua que nos han regalado en el hostel. La carretera cansa bastante; no está en muy mal estado (bueno tampoco, ojo) pero son rectas interminables y con el incesante sol azotando sobre nosotros hace que sea pesado conducir por aquí. Luego recuerdo lo que es conducir por Pakistán, India o Nepal y me se pasa.

A ratos la carretera se vuelve camino y es un paisaje muy peculiar que me recuerda a la de mi cercana provincia de Badajoz; suelo marrón y mucha vegetación verde al pie del camino, ambos colores muy intensos.

Laos está lleno de templos, muchos de ellos en medio de la nada y, aparentemente vacíos.

Son muy bonitos y llaman bastante la atención, pero no termino de entender qué pintan en medio de carreteras casi sin transitar. Tienen pinta de costar una fortuna pero no veo a nadie cuidándolos o viviendo en ellos.

Vamos aguantando el calor como podemos, no hemos vuelto a comer nada pero ésta calor quita el hambre a cualquiera, así que vamos haciendo bastantes paradas para beber y continuar rápidamente.

Tras unas horas de conducción nos desviamos un pelín de la carretera para ver unas famosas cascadas; Li Phi Falls.

No tenemos tiempo para turismo y eso nunca nos preocupó, pero tener tan cerca una gran maravilla de la naturaleza y perder una hora por verla aunque sea de lejos tampoco me gusta.

Nuestro gozo en un pozo; pues tras desviarnos y pagar la entrada para verlos, descubrimos que no podemos llegar rodando. Mientras dábamos vueltas buscando el camino que lleva hasta ellas hemos conocido a dos holandeses que viajan en moto (unas Honda 125 4T que alquilaron en Vietnam) y nos han dicho que hay que ir andando, que no saben cuánto pero que se tarda un buen rato y yo, no tengo ni el tiempo, ni el atuendo necesario para llegar hasta el final, así que descartamos el atractivo turístico y nos dirigimos a la frontera, que ya está muy cerca.

Una vez en la frontera empezamos los trámites para salir de Laos, no son nada simpáticos pero tampoco nos ponen grandes pegas, incluso puedo comprar más agua. Tenía miedo a que me pusieran pegas por haber entrado en avión y salir con mi propia moto por otra frontera, pero no se han dado cuenta por lo que no he tenido mucho problema. Eso sí, nos han inutilizado el visado de Laos, por lo que como no podamos cruzar a Camboya estamos bien jodidos.

Cuando llegamos a la parte de la frontera para entrar a Camboya la cosa se complica. He cruzado unas 10 fronteras en el último mes pero ya no me acordaba lo que suponía cruzar una frontera con tu moto por Asia; volvemos a la inseguridad, los trámites, el miedo a quedarnos en tierra de nadie, la corrupción… Cada frontera es como un examen que apenas te puedes preparar y que no depende mucho de ti, lo cual aporta siempre mucha incertidumbre y, con el tiempo, te vas cansando de tener que actuar, tragar y pagar.

Tras rellenar algunos formularios me meten con una chica en una sala que directamente me pregunta cuanto dinero tengo y que con cuanto la voy a ayudar. En Camboya hay que pagar un visado pero el precio del mismo depende de tu país de origen, yo ya he mirado y para los españoles vale 35 dólares americanos por lo que la digo que tengo 35 $ y me repite que con cuanto la voy a ayudar. Yo la digo que si es ayuda por qué tengo que pagar y ella muy descarada me dice que si yo ayudo a ella, ella me ayuda a mí. Tras un rato discutiendo y diciendo que no tengo más dinero la doy 15 dólares y encima se indigna, diciéndome que es muy poca ayuda. No sólo eso, si no que además tengo que poner cuando y por donde voy a salir del país, lo que me supone un problema, pues entrar a Tailandia con tu moto es tan complicado como entrar en Myanmar; tienes que contratar un guía turístico, viajar con él y llevar un itinerario fijo, con todo el coste en tiempo y dinero que eso conlleva. Tengo que jugar muy bien mis cartas para conseguir librarme de todo ésto y poder entrar por libre en el país, sin perder tiempo con la escolta ni pagar el desorbitado precio (para un tío sólo unos 1000 euros). Finalmente busco una pequeña frontera en el mapa y pongo 5 días, espero no tener ningún problema que me haga estar más tiempo del que pone en el visado, ni buscarme un lío si finalmente salgo por otra frontera.

Me voy, me voy con cualquiera que me quiera… ¡Sólo porque no estás tú!

Mientras hablaba con la mujer también escribía a David para ver si era necesario pagar ese soborno o si me lo ahorraba eran muy cabrones y me podían joder pero hasta que no había pagado no me ha contestado. Lo bueno es que, justo al salir me he encontrado con los 2 colegas holandeses que había conocido en las cascadas de Sopheakmit, así que me he metido con ellos a hacer los trámites para ver si podía evitar que no les estafaran a ellos también. Tras finalizar todos los trámites decidimos seguir juntos el viaje, aunque me dicen que ellos van muy despacio, a 50 o así y que igual se me hace muy pesado. Decido tirar con ellos para ir viendo, mi único miedo es que la moto se caliente demasiado, pero mola viajar con colegas y nunca está de más ante cualquier imprevisto.

Viajamos a un ritmo de 60-70 por lo que no están tan mal, tal y como está la carretera yo lo haría a 90-100 así que la pérdida de velocidad es asumible por viajar en grupo.

Unos 15 o 20 kilómetros después de entrar en Camboya la carretera desaparece y se convierte en un camino muy muy duro de color arcilloso y muy bacheado, incluso con roderas muy marcadas y peligrosas. El ritmo baja a 50 y nos vamos repartiendo por el ancho de la carretera, casi nunca viene nadie y si aparece, es una recta interminable por lo que hay tiempo de recolocarse y así evitar tragar polvo unos de otros.

El calor aprieta y vamos parando a beber constantemente, bueno, a beber y a apretar o recoger cosas JAJAJA. Esas Honda son durísimas, están por todo Asia pero están muy tralladas, cuando no se les rompe el soporte del móvil, pierden el macuto, la verdad es que es un descojone viajar con estos dos; en calzonas y camiseta recorriendo varios países.

Al fin llegamos a un pueblo donde intentamos comprar más agua o echar gasolina, pero no conseguimos dinero local así que apuramos el agua que llevamos para seguir hasta la primera ciudad.

Al fin llegamos a Stung Treng, la primera ciudad al norte de Camboya. Invertimos un buen rato en conseguir dinero, cosa que no es fácil aunque mientras uno va asacar dinero, los otros 2 vigilamos las motos y veo una tienda de telefonía donde consigo una tarjeta SIM con internet por 2 dólares, que aquí se usan tanto como la moneda local. Tras probar todos con todas nuestras tarjetas en los cajeros sin éxito, encontramos a una mujer que habla inglés y nos dice donde podemos sacar dinero a cambio de 5 dólares de comisión y allá que nos vamos.

En vista de que aceptan dólares en todos sitios prefiero sacarlos en lugar de la moneda local, pues cada vez que cambio de país pierdo dinero y sólo me cambian los billetes grandes. Una vez que tenemos dinero, encontramos una tienda donde nos venden cerveza fresca así que invito a mis colegas, no sé cuánto es pero con 1 dólar ha sobrado para las 3 y les he dejado el cambio.

Mis colegas tienen claro que se van a quedar aquí, pues está empezando a anochecer y ellos quieren conocer la ciudad, aparte de que viajan muy lento como para conseguir llegar a la siguiente ciudad en un día. Yo no lo tengo tan claro, estoy muy cansado y ha sido un día muy largo, he cubierto la jornada de sobra, pero si me quedo a dormir aquí ya se convierte en misión imposible llegar a Malasia antes del finde. Mientras nos bebemos la cerveza me cuentan que en Holanda tienen una Suzuki GSX 600 f y Binne van der Wal una Kawa Z750, que les doy mucha envidia con mi viaje en mi propia moto desde España, que les parece una locura pero que viendo que yo lo estoy haciendo con la CBR es probable que al próximo año se lancen a un gran viaje en sus burras.

¡¡Besa mi calavera!! ¡Vence mi ataud!

¡El Rock ya no es lo que era, al sexo le falta actitud!

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: